QUEMADO, ACUMULACIÓN Y SOMBRAS

/EL GESTO DECURUCHET Una fuente con ñoquis en las manos de la nona. Una niña borda en unamedia sus primeras puntadas con hilo. El pibe de siempre sacude el escurridoren el balde antes de enjabonar el vidrio. Un empleado municipal deja una pilade papeles para agarrar un criollo. Una colectivera no saca las manos delvolante mientras carga pasajeros en el trole. Un jefe de oficina se rasca loshuevos a través del pantalón en el loby del edificio. Otro niño intentainfructuosamente atarse los cordones al costado de la cancha. Una madre seordeña la leche con las dos manos en la cocina. Un albañil lava los baldesentre el humo del faldeado. Un estudiante corre haciendo señas por la calle. Ladueña del cyber pone me gusta sin cesar en facebook. La empleada de la estaciónde servicio se cambia los guantes celestes por unos negros. El kioskero manoseael pan después de venir del fondo del negocio. Un gordo alza un perro de lacalle y lo pone en la moto. Una madre le entrega un celular a su hijo quellora. Un jefe le toca el culo a una empleada que pasa por un lugar estrecho.Miles de pibas levantan un puño al cielo. Un pelotón de uniformados corren enla sobra aferrados a los bastones. Dos pibes en una moto rompen y arrebatan unacartera. Un taxista cambia el dial de la radio. La empleada del carrito le ponemucho repollo y pickles al choripán. Un grupo de pendejas sale del baileagarrándose de los pelos. Un cirujano calcula cuánto ha ganado este año. Unanciano recibe la mano de un niño que intenta sostenerlo. Los gestos puedenresultar infinitos. Opaco y áspero, el artista arroja con su obra luz y sombraa la gestualidad humana. Hecho de barro cocido, hecho de manos y con las manos,los objetos se aparecen brillantes, oscuros y toscos al mismo tiempo. Pablo Curuchetnos atraviesa y nos conduce por un camino de manos y destinos.*-

Frenado Velez

Quemado, Acumulación y sombras
Quemado surge a partir de la visita a un médico chino, que entre otros consejos, me propuso que trabajara con arcilla y que hiciera cosas útiles.
En casa tenía un pan de arcilla guardada hacía más de 10 años empecé a gastarla haciendo formas que me vinieran a la cabeza sin pensar mucho, casi como un ejercicio de meditación 
Luego por sugerencia de mi mujer Agustina comencé a quemarlas en un horno rústico por reducción, haciendo pruebas muchas veces explotaban las piezas, hasta que obtuve algún el resultado, esta quema da un el color negro muy particular.
Simplemente era hacer y tratar de conectar con la materia, no pretendía tener ningún resultado artístico.

Un amigo, Manuel me llama porque la curadora del Famaf Visuales Micaela, estaba buscando un artista para realizar una muestra en la galería de la Facultad de Matemática y Física en conmemoración de sus 60 años. La invité a visitar mi taller. Allí se encontró con las piezas de arcilla donde avía de todo, les gustaron y convenimos hacer una muestra sobre esta producción. Pensando el título para esta muestra se me vino a la cabeza la palabra “quemado” que hacía alusión al procedimiento  de cocinar la cerámica y a sentirse quemado.

También paso que lo tome como un trabajo para lo cual me pagaron honorarios y gastos de producción, lo que fue muy bueno.

La muestra quedo muy interesante y en ese momento me costaba muchísimo tratar de explicar de qué iba esto, para lo cual el Pancho Sarria aporto unas líneas, y  ahí empecé si ya hacer un proceso desde lo artístico donde empecé a reflexionar de determinada producción, recortando en los ejercicios que avia hecho sobre la mano y eso disparo, como un gesto con la mano puede contener historia, símbolos y sentidos, lo que me pareció súper interesante como desde donde viene el gesto peronista hasta el comunista y muchos más.
Empecé a pensar en la producción que toca estos aspectos, política, historia, capitalismo etc

Y en esta muestra que estoyrealizando en la galería esaa a partir de la invitación de Romina y Guido  me abrieron las puestas de su casa que es sugalería para hacer la segunda parte de esta muestra Quemado Acumulación y Sombraslo que la volvió más simple en cuanto a la cantidad de piezas y montaje peromucho más compleja e intensa precisa y más radical que la primera parte,planteado un conjuto de piezas que tienen como eje la mano y un gesto o la manoy un objeto lo que al juntarlas con otras piezas se va condensando sentidos,están las piezas de sombras y las piezas quemadas en esta ultima el color laforma como cruces y calaveras armas, en fin que les voy a contar es una piezavivencial, quiero gradecer al trabajo de producción y montaje que realizaron loque hace que sea una muestra muy compacta también a la gente que se copó enescribir unas líneas cosa que es súper compleja de coincidir con alguien aFernado Velez y Agustina Pesci y a todos

Conjuros, voluntades y rezos.

Como un mago, el artista Pablo Curutchet,  dialoga con los gestos de todos los tiempos, asistido por luces y sombras.

Su trabajo en conjunto y contemplativo, pronuncia desde la intuición las ánimas de los elementales. Una alquimia del sentir, de presentir un aquí y ahora.  Juega con la tierra, el agua; entrega al fuego y confía en el humo,  para recibir generosamente y feliz, el resultado de sus propias evocaciones.

Entre fe y voluntades, creencias e ideologías, manos y herramientas de todos los tiempos han jugado incesantemente, nuevas conjunciones de verbos. Acciones  entre la vida y la muerte por la verdad,  la justicia y el poder.

Nada es definitivo, aunque podemos sentir que está todo pronunciado por espíritus, por nadie y por todos. Podemos encontrarnos, perdernos y aterrorizarnos ante la mirada hueca y oscura, ante manos sin rostros.

Pensar que los dados del destino se conjugan entre armas, cruces, libros, rosarios, sándwiches, bombas y flores. Vaya a saber uno, aconsejado por susurros de aves libres o demonios condescendientes.

Pablo nos inserta con su obra cerámica en las cavernas de hoy,  para pensar  nuestra realidad efímera,  nuestra lucha y con qué verdad cargamos.

Agustina Pesci

Unquillo 2018

calaveras demonios

calaveras Ñantitas 


Las manos en el fuego


Pablo Curutchet exhibe en una galería de Unquillo la muestra “Quemado, acumulación y sombras”, un conjunto de cerámicas inquietantes.

dorosz
DEMIAN OROSZ
Martes 18 de diciembre de 2018 
Cóctel Molotov fue el nombre que se le dio en Finlandia a un tipo de bomba incendiaria casera, utilizada para defender al país como se pudiera de la invasión soviética de 1939. No era un homenaje sino un sarcasmo contra el entonces ministro de Exteriores de Stalin, Vyacheslav Mikhailovich Skriabin, apodado Molotov (molot significa “martillo” en ruso), quien sostenía alegremente por radio que las bombas de racimo que lanzaban los aviones soviéticos eran paquetes con alimentos para paliar la hambruna. El cóctel Molotov, decían los finlandeses, era la bebida explosiva para acompañar la comida que caía del cielo.

Las botellas llenas de líquido inflamable, cerradas con un trapo que hace las veces de mecha, se hicieron mundialmente famosas. Se convirtieron en un símbolo de resistencia y violencia popular. Un arma arrojadiza hecha con lo que se tiene.

Pablo Curutchet le da un giro localista, un guiño de complicidad con el típico gusto argentino que en primera instancia podría arrancar una sonrisa. Su versión de la Molotov está hecha con una botella de vino Toro, sostenida por una mano y a punto de ser lanzada, con una lengua de fuego esmaltada que se escapa del pico. La pieza de cerámica integra un tríptico que se completa con otra mano aferrada a un ramo de flores, el símbolo de la llamada Revolución de los Claveles, y con otra obra que es un puño y una muñeca que lleva enroscado el pañuelo verde, emblema de la lucha a favor de la legalización del aborto legal, seguro y gratuito.

Calaveras con cuernos, rosarios paganos, cruces, espadas y armas de fuego definen la atmósfera predominantemente oscura de la muestra que el artista presenta en la galería Esaa de Unquillo, denominada “Quemado, acumulación y sombras”.

Curutchet explora en sus cerámicas todo un catálogo de gestos y acciones hechas con las manos. Hay referencias políticas como el puño en alto, que se asocia a los movimientos de izquierda, y los dedos en V, santo y seña de comunión peronista.

El artista indagó la historia de ese gesto, que surgió como respuesta a la proclama “Cristo vence” (después de décadas, volvió a verse recientemente en las marchas contra el aborto legal) de los sectores católicos enfrentados a Juan Domingo Perón. Convertido en símbolo, una cruz abrazada por una V, el lema se veía en las alas de los aviones que bombardearon la Plaza de Mayo en 1955. Fue tras ese hecho que comenzaron a aparecer pintadas en las calles que transformaban la cruz en una P: Perón vuelve o Viva Perón.

Una sensibilidad atenta al presente, impregnada de la intensidad de los tiempos que se viven, parece ser el disparador de algunas obras. Una mano sale de la pared empuñando un arma. Otra mano, con rastros de sangre, compone el gesto de disparar, con el índice y el anular simulando el caño de un revólver y el pulgar haciendo de martillo.

Una imaginería cadavérica y bestial acecha en una especie de altar gótico que hace confluir simbología religiosa y objetos utilizados para causar daño. El tono ominoso se aligera en obras más alegres, como una mini serie de comida chatarra que ensaya algo así como un pop encantador y rústico, juguetón y con alusiones sexuales, o el juego de manos que utiliza un truco lumínico para hacer aparecer un ave en el techo de la galería. Pero el talante general de la exposición tiene una carga de lucha y violencia.

Hay una tosquedad, una crudeza, una presencia de materia quemada (en el sentido de quemar la arcilla en el horno pero también en el sentido de tener la cabeza quemada, como desliza el título de la muestra) que le otorga a muchas de estas piezas una fuerza acorde al espíritu más bien áspero que se hace presente.

Para ver. La muestra “Quemado, acumulación y sombras”, de Pablo Curutchet, se puede ver en la galería Esaa de Unquillo (Pje. Rosario 96). Hay que coordinar la visita a través de Instagram o el Facebook de la galería (esa.arte) o comunicarse al teléfono: 3516367983.

Las manos en el fuego
Pablo Curutchet exhibe en una galería de Unquillo la muestra “Quemado, acumulación y sombras”, un conjunto de cerámicas inquietantes