Las primeras experiencias de esta obras fueron realizadas en Bs.As en el Espacio de arte contemporaneo Aleph y en la Galería de arte contemporaneo Jardín Oculto y en córdoba atreves de la invitación de Gustavo Limperis director de la Galería arte contemporaneo Artis término de dar forma a esta muestra AeioU con texto de Rafael Reyeros, Agosto de 2010.
El subsuelo de la cañada tiene vida propia. Un día surgió un gigante de cartón: material noble contra el hambre y el frío…
El robot no llegó a pasear por la ciudad, no llegó a la legislatura ni a los museos; no llegó a la manzana jesuítica ni comió choripán frente al Patio Olmos… bueno, no visitó el circuito turístico del ómnibus inglés.
Pero al mirar y ser mirado por los ojos de los cordobeses, como en un espejo de los sueños, sigue trabajando en los túneles (¿de la memoria?) creando más vida en personajes de otro material lleno de oxígeno renovador, sumando a la mirada de amigos, colegas y otros nuevos espejos, el color de la reflexión.
Suben o salen a la despiadada calle, personajes tiernamente monstruosos, con música y color de carnaval agotado, cansados de tanta esperanza, para no tomar el subterráneo chino, más bien uno metafísico, pagando con una mirada en un espejo como agua, en el instante en que se diluye en la arena.
Pablo, con esa arena, recrea de nuevo el espejo-mirada. Gracias.
Rafael Reyeros
Esta muestra ese mismo año tambien fue exibida en el MAC-Salta gracias a Mariela Buccianti y Roly Arias del Espacio de Artes Visuales Fredo y a la curadora Marcela López Sastre del Museo de Arte Contemporaneo Salta – Argentina
en el 2011 en Museo MMAMM- Mendoza quiero agradacer Germán Alvarez, Marcela Furlani del espacio de arte /Diagonal, Alejandro Talquenca, Mariana Mattar y Mariano Fiore,
Pienso en la idea de un bosque de objetos. La materia, en la obra de Pablo, se desprende del pasado y se integra, simultáneamente, en nuestro presente en una galaxia animada. Los colores de las series de televisión que veíamos de chicos disparan hacia todas las direcciones posibles. Lo real se traduce en una serie de efectos personales que regresan a nuestro mundo como si hubiésemos hecho un viaje en el tiempo. Pero la metáfora del bosque y de la galaxia es sólo eso: una metáfora que nos sirve para pensar en algún recorrido, en que nos identificamos con Kōji piloteando a Mazinger Z o con Goku regresando al planeta tierra en una nube realizando escribiendo sus propias historias.
Gerardo Oberto
Colección de museo de arte contemporáneo de salta







